Estaba el diablo mal parado en la esquina de mi barrio ahí donde dobla el viento y se cruzan los atajos, al lado de él estaba la muerte con una botella en la mano; me miraban de reojo y se reían por lo bajo y yo que esperaba no sé a quién, al otro lado de la calle del otoño, una noche de bufanda que me encontro desvelado entre dientes oí a la muerte que decia así:- "cuántas veces se habrá escapado como laucha por tirante, y esta noche que no cuesta nada nisiquiera fatigarme podemos llevarnos un cordero con sólo cruzar la calle". yo me escondí tras la niebla y miré al infinito a ver si llegaba ese que nunca iba a venir, estaba el diablo mal parado en la esquina de mi barrio al lado de él estaba la muerte con una botella en la mano. Y temblando como una hoja me crucé para encararlos y les dije me parece que esta vez me dejaron bien plantado, les pedí fuego y del bolsillo saqué una rama pá convidarlos y bajo un árbol del otoño nos quedamos chamuyando, me contaron de sus vidas sus triunfos y sus fracasos, de que el mundo andaba loco y hasta el cielo fue comprado y mas miedo que ellos 2 me daba el propio ser humano y quizas yo no esperaba a nadie y entre las risas del aquelarre el diablo y la muerte se me fueron amigando ahí donde dobla y el viento y se cruzan los atajos, ahí donde brinda la vida, en la esquina de mi barrio.
jueves, 23 de octubre de 2008
Estaba el diablo mal parado en la esquina de mi barrio ahí donde dobla el viento y se cruzan los atajos, al lado de él estaba la muerte con una botella en la mano; me miraban de reojo y se reían por lo bajo y yo que esperaba no sé a quién, al otro lado de la calle del otoño, una noche de bufanda que me encontro desvelado entre dientes oí a la muerte que decia así:- "cuántas veces se habrá escapado como laucha por tirante, y esta noche que no cuesta nada nisiquiera fatigarme podemos llevarnos un cordero con sólo cruzar la calle". yo me escondí tras la niebla y miré al infinito a ver si llegaba ese que nunca iba a venir, estaba el diablo mal parado en la esquina de mi barrio al lado de él estaba la muerte con una botella en la mano. Y temblando como una hoja me crucé para encararlos y les dije me parece que esta vez me dejaron bien plantado, les pedí fuego y del bolsillo saqué una rama pá convidarlos y bajo un árbol del otoño nos quedamos chamuyando, me contaron de sus vidas sus triunfos y sus fracasos, de que el mundo andaba loco y hasta el cielo fue comprado y mas miedo que ellos 2 me daba el propio ser humano y quizas yo no esperaba a nadie y entre las risas del aquelarre el diablo y la muerte se me fueron amigando ahí donde dobla y el viento y se cruzan los atajos, ahí donde brinda la vida, en la esquina de mi barrio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
es6ta fotito te la pase yo =)
jajajaja
besitos
Marulina
Publicar un comentario